miércoles, 4 de mayo de 2011

A mi 207 GT THP 150

Una aura misteriosa envuelve el diseño de mi máquina perfecta.
El color blanco combinado con el techo de cristal negro y los símbolos color plata
hacen de ti un vehículo místico.

Cuando me preparo para utilizarte, me saludas con unos destellos anaranjados y abres tus orejas.
Dentro de ti me siento otra persona, un ser con poder y confianza.
Pongo en marcha tu corazón y el sonido del trueno me indica que vuelves a estar a punto para hacerme sentir de nuevo las descargas de adrenalina que me provocas. Sonando incesantemente música hecha a medida.

Me dirijo buscando carreteras vacías donde no pueda hayar ningún otro vehículo que entorpezca tú paso, apenas tienes competidores a tú nivel.

Hago rugir tu alma con cada golpe de pie que le doy al gas. Ciento cincuenta caballos relinchan de golpe, rabiosos por emprender la carrera y al levantar el pie del acelerador el turbo silba para apaciguar a las bestias.

En un polígono industrial solitario puse a prueba todo tu potencia contra otros competidores con coches preparados, no tardaste nada en dejarlos atrás.
Coches muy bien Tuneados pero con el corazón débil.
Asestaste unos golpes duros a los jinetes que los cavalgaban.

Dentro de ti he vivido muchos momentos, buenos o trágicos.
Me has cobijado del frio, el calor, la lluvia.
Me has servido de lugar de conversación apacible, de discoteca,
y me has ofrecido cama para hacer el amor con chicas, las cuales han dejado resto
de su ADN dentro de ti, para recordar esos momentos eternamente.

Cuando estoy alterado me descargas. Cuando quiero ir ha algún lugar me llevas.
Eres fiel, no me has fallado jamás aunque un poco cara pero has de comer para disfrutar de ti.

Por pasos de montaña eres la mejor. Estabilidad, agarre y potencia perfectamente combinadas
me hacen notar 5G de fuerza al tomar curvas reviradas a gran velocidad.

Pase lo que pase nunca te olvidaré.






















Immortal

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