miércoles, 15 de junio de 2011

Para ti niña de Hielo

Hoy republico un poema que cuando lo hice, lo quité inmediatamente del blog para no herir sentimientos de la persona del que se habla, pero creo que hoy en día no creo que le moleste que lo deje colgado, si es así que me lo comunique.


Helada como una noche de febrero, oscuridad emana tu alma.
Ojos que reflejan un pasado doloroso que viviste en tu infáncia,
que estando llegando a la madurez de tu vida, para nada cambia.
Azotas a otros seres con la misma arma.
Ese arma que de pequeña te torturó,ese arma que te señaló para siempre
y que ahora golpea irremediablemente contra quienes te quisieron,
transformando lo que un día fue amor en el desprecio más absoluto.
Ese arma llamada desprecio, la cual conociste desde niña
empuñada por el ser más allegado.

El que creó la mitad de tu ser.

Estoy triste, pero no lo estoy por mi.
Estoy triste al ver como automutilas tus sentimientos.
Estoy triste solo pensar que eres demasiado joven para cargar esa carga innecesaria pero inseparable.
Estoy triste por los que has herido en el camino, amigos o enemigos, y por los que han de llegar,
ya que tu misma te has maldito y sabes que no vas a cambiar.
Estoy triste por ti.


Te he amado,
te he maldecido,
te he olvidado,
te he recordado,
te he perdido,
te he encontrado.
Pero lo que seguro se, es que yo almenos no te he abandonado.
Aunque mi presencia no esté a tu lado, no te he dejado.


Me da igual, si me quieres recordar o no, sea para acordarse de lo bueno o de lo malo
pero te ha de ser difícil.


Innumerables objetos que te rodean en tu día a día, tienen parte de mi esencia.
Una esencia que entonces cuando te los entregaba, lo hacia la bondad más absoluta,
el amor más puro,
la ilusión más satisfactoria
la pureza más limpia,
que jamás le había dedicado a nadie.


Música, escogida minuciosamente para que me recordaras.
Camisas que en un tiempo lucía a todas horas, ahora son parte de ti,
pero esas camisas aun tienen fragmentos de mi ser que jamás en la vida serán borrados.
Peluches que recuerdan días tristes pero bonitos.
Al fin y al cabo objetos que portan momentos de nuestras vidas.


Hoy he sabido perdonarte
pese que las ultimas veces me sentí menospreciado al ver que todo el esfuerzo para hacerte feliz
y apreciarme como al que más han sido en vano.
Eso es lo que más me atormentó, que no supiste apreciar de verdad todos los segundos vividos;
que si los juntáramos todos sería mucho más que el tiempo que has pasado con el que consideras tan amigo.
Y estoy seguro que en ese tiempo has experimentado más sensaciones que al lado de él.


Pero eso ya no me importa, mi barco ha de zarpar hacia nuevo rumbo.
Antes de zarpar te he de ver inevitablemente, pero no es porque quiera
sino para recoger algo que es mio, que jamás regalaré a nadie.


Después de eso, seguiremos como este ultimo mes, como tu lo has preferido
sin preocuparte ni hacer nada por saber de mi.
Así lo has elegido.


Es una lástima que quieras que sea así, pero realmente tu decisión me ha ayudado
a no seguir encallado y absorbido por tu espiral de odio y desprecio.
El barco navega ya por aguas calmadas, lejos de tu desvalorizada amistad que nos unía.


Igual, en un lejano tiempo, recordarás todo esto y te darás cuenta que nunca debiste de tratarme así.
Si fuera así, ya sabrías donde encontrarme. Yo ya te perdoné.


Los vientos empiezan a soplar, me dicen que he de partir ya.
El barco de mi vida a de seguir su rumbo, y ya está cansado de esperar.
No quiere estar varado como antaño lo estuvo tan largo tiempo.
Un nuevo viento lo empuja, un nuevo destino le aguarda.
Pero consigo se llevará la huella imborrable de tus recuerdos.


Immortal

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