sábado, 10 de noviembre de 2012

Otoño

El frió aire del otoño que desdichadamente llega.
Enfriando todo a su paso.
Volviendo a embriagar mis sentimientos.
Sobretodo la melancolía.
Anunciando que los días cálidos y placidos han desvanecido lentamente.
Como el humo del tabaco que emanaste desde las profundidades de tus entrañas.
Lentamente, sin prisa pero sin descanso,

Los rayos de luz son cada día menos intensos y más breves.
Causando así esa extraña sensación de vació oscuro en mi alma.

La lluvia abunda cada vez más. Traída por las incansables nubes grises que se forman en el océano.
Cayendo como lágrimas en estado dulce.

Tempestades formadas en verano que ahora tras el enfriamiento llegan para recordarme de donde vienen.
Reviviendo que en el caluroso verano fueron creadas. Haciéndome recordar, que cada lágrima caída del cielo fue creada hace unos pocos meses atrás.

Volviendo a revivir la tristeza del entonces. Pero haciéndome comprender que todo tiene su porque.
Donde el liquido en breve, se transformará en el más frío hielo. Quedando inmortalizado el recuerdo cristalino de los acontecimientos.

El único calor que encuentro es artificial. Como la que irradia el radiador de mi oscuro y pequeño cuarto.
En el que antes era calentado por nuestro amor que parecía ser eterno y resultó ser imperdurable.
Ahora el frío se queda calado en mi de nuevo. Haciendo me recordar que las sensaciones vienen y van.
Pero como los sabores, hay sensaciones que duran más, como el sabor amargo de un fruto seco en mal estado. Que por mucho que tragues agua se queda en el fondo del paladar largo tiempo.

Pero todo tiene su explicación. ¿Por qué dura más lo amargo?.
Para que comprendamos de nuestros errores, poco a poco, muy lentamente. Para que así comprendamos mejor porque los causamos y como deberíamos no volverlos a cometer.

Así es el otoño. El recuerdo de que no hace mucho era verano y de que en breve será invierno.
Las estaciones pasarán y el ciclo será eterno.
Solo cambiará que cada año las conocerás más y sabre prepararme mejor cada vez.
Y puede que algún día, en mi frío cuarto, me caliente el calor natural de un ser humano.







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